La Sagrada Sombra

En busca de operaciones de transposición en la arquitectura Chilena de décadas recientes -transposición entendida como el traspaso desde la abstracción a una calidad tectónica del proyecto construido-, aparece la Casa de Retiro en Antofagasta, de los arquitectos Glenda Kapstein (1939-2008) y Osvaldo Muñoz. La obra trae a presencia espacios de la cultura Atacameña, tales como patios, corredores y zaguanes, asociados también a diversos arquetipos de vivienda en la región. Lo anterior según un estudio de la propia Kapstein sobre espacios intermedios en la zona. Además, la estructura del conjunto revela que el programa se articula mediante el diálogo de materiales disimiles, tales como la albañilería y los elementos livianos de madera.

Kenneth Frampton afirma que el proceso constructivo puede estar tan ligado al suelo como lo está la forma construida, haciendo referencia a la interfaz entre cultura y naturaleza. En el mismo sentido, el arquitecto Mario Botta agrega que es más relevante construir el sitio que crear objetos que se sustentan por sí solos. Teniendo en cuenta lo anterior, la primera gran decisión de este proyecto fue el movimiento de tierra, en busca de lograr superficies aterrazadas. El arquitecto Humberto Eliash otorga gran relevancia a dichas superficies, porque con ellas el conjunto se presenta como una alternativa a programas similares resueltos, por ejemplo, en la zona central de Chile con la recurrente tipología de casa-patio. Al contrario, el referente local es el del pukará, antigua fortificación Atacameña cuya estructura en base a muros de piedra apiladas contiene el suelo, siguiendo la topografía.

Al mismo tiempo, se superpone una trama cuyo proceso de abstracción resulta clave para que la propuesta programática funcione. Se trata de las celosías de madera, que corresponden a una estructura portante independiente, pero que a su vez conviven en una misma configuración con los recintos interiores. Es importante recordar el concepto de espacio intermedio como nexo entre el exterior totalmente expuesto y el interior. En la cultura Atacameña, dicho intermedio correspondía al lugar de culto a la madre tierra, realzando su carácter sagrado a mediodía, cuando la luz del sol cae verticalmente, produciendo la conjunción del cielo y la tierra. Entonces, la sagrada sombra en medio del desierto, fue lograda con una acertada disposición del programa en forma longitudinal, conjurando un tiempo y distancia de meditación prolongados.  La trama de las celosías es una elaborada respuesta a la inclemencia del sol en el norte de Chile, a partir de grandes planos dispuestos sobre las celdas, los cuales resguardan los corredores y las terrazas adyacentes.

 

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